Poemas de Juan Pablo Duarte. Una faceta poco conocida de nuestro Padre de la Patria. - Informando y Educando

Poemas de Juan Pablo Duarte. Una faceta poco conocida de nuestro Padre de la Patria.


En la poesía duartiana lo analógico no es un fin en sí mismo, por eso no se somete a traspasar (sobreponer) el ideal (lo romántico). Duarte reflexiona en su poesía sobre la relación entre la misión del poeta y su mundo; su vida personal como contemplación ética de su universo. Penetra o involucra al plano idiomático; antítesis entre las dos realidades que plantea el poeta: por un lado, su aspiración a lo imposible y por el otro, el abandono de sus deberes personales. (Elvido Lora Abreu)
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ROMANCE
Era la noche sombría
y de silencio y de calma,
era una noche de oprobio
para la gente de Ozama.
Noche de mengua y quebranto para la patria adorada,
y al recordarla tan sólo
el corazón apesara.
Ocho los míseros eran
que mano aviesa lanzaba
en pos de sus compañeros
hacia la extranjera playa.
Ellos que al nombre de
Dios, Patria y Libertad se alzaran, ellos que al pueblo le dieron la independencia anhelada.
Lanzados fueron del suelo por cuya dicha lucharan;
proscriptos, si, por traidores
los que de lealtad sobraban.
Se les miró descender
a la ribera callada,
se les oyó despedirse
y de su voz apagada
yo recogí los acentos que por el aire vagaban.
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SANTANA
Ingrato, Hincha es tu suelo,
Que producir no ha sabido
Sino un traidor fementido.
Que habrá de serle fatal, Y tú, Prado,que aposentas Verdugo tan inhumano,
Ay!…que por siniestra mano Sembrado te veas de sal.
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SUPLICA
Si amorosos me vieran tus ojos
acabaran mis penas en bien,
pues quitaras así de mi sien
la corona que ciñe de abrojos.
Ya mi pecho volvieras la calma
que otro tiempo gozó placentero,
y hoy le niega el destino severo
insensible a las penas del alma.
No le imites, Señora, te ruego,
no te cause placer mi amargura,
y al mirar mi acendrada ternura
no me tomes como él el sosiego,
que no en vano se postra mi amor
a los pies de la esquiva beldad:
No me digas ¡oh no! por piedad
que me tienes también en horror,
¡Pues es tal de este amor la vehemencia,
que no obstante el rigor de mi suerte,
yo he jurado por siempre quererte…
a pesar de tu cruda inclemencia!
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LA CARTERA PROSCRITO
Cuán triste, largo y cansado;
cuán angustioso camino,
señala el ente divino al infeliz desterrado.
Ir por el mundo perdido a merecer, su piedad,
en profunda oscuridad el horizonte sumido.
Que triste el verlo pasar tan apacible y sereno,
y saber que allí en su seno es la mansión del pesar.
El suelo dejar querido de nuestra infancia testigo,
sin columbrar a un amigo de quien decir me despido.
Pues cuando en la tempestad se ve guerrear la esperanza,
estrellase en la mudanza la nave de la amistad.
Y andar, andar errabundo, sin encontrar del camino
el triste fin que el destino le depare aquí en el mundo.
Y recordar y gemir por no mirar a su lado,
algún objeto adorado a quien; te acuerdas? decir.
Llegar a tierra extranjera sin idea alguna ilusoria,
sin porvenir y sin gloria, sin penares ni bandera.
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DESCONSUELO
Pasaron lo días de paz y amistad,
de amor y esperanza, de fina lealtad.
Pasaron las glorias. La gala y primor;
quedaron recuerdos de amargo sabor.
Recuerdos que al alma del mísero amante,
la luz entristecen del sol más brillante:
Que avieso destino Siniestro, sombrío,
marmóreo, implacable, abrúmale impío.
Amante y amigo Mostró su nobleza:
Sus obras dejaron Lealtad y pureza y aleves, traidores, llamáronle infiel, brindándole en burla Vinagre con hiel.
Y en vano al impulso De tanta maldad,
en vano ha clamado Pidiendo equidad.
El mundo no ha oído su justo clamor,
ninguno ha escuchado Su voz de dolor.
Por eso alza la frente En altivez y en calma;
aún cuando tiene el alma de negra pena henchida,
y aun cuando mortalmente el pecho herido siente,
no exhalará un quejido, ni más dará un gemido.
Mas, tú, noche triste, que escuchas su acento,
que sabes de su alma el crudo tormento,
ocúltale al mundo su acervo penar,
no digas a nadie Le has visto llorar,
e ignore por siempre su amado tesoro,
que siente más que ella su mengua y desdoro,
Y entienda más bien La cruel cuanto impía,
que vivo gozando de paz y alegría.
Y vivan felices, que acaso algún día.
Habrán de llorar Su negra falsía
y entonces de menos tal vez se echará,
su puro cariño…¡Más tarde será!
Tomados de la obra “Poesías y Canciones de la Patria” de Fiume Gómez.

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