El bombardeo al Palacio Nacional durante la Revolución de abril, 26 de Abril de 1965. - Informando y Educando

El bombardeo al Palacio Nacional durante la Revolución de abril, 26 de Abril de 1965.




26 DE ABRIL, SE UNE LA MARINA A LAS TROPAS DEL CEFA

La Marina de Guerra comandada por el General Francisco Rivera Caminero y que se había mantenido al margen del conflicto, le dio apoyo a Wessin y el lunes 26 de abril al mediodía. 

Unidades navales apostadas frente a las costas de la ciudad de Santo Domingo, bombardearon el palacio Nacional, en aparente coordinación con la fuerza aérea.

Un regimiento de tropas avanzaba desde la ciudad de San Cristóbal, encabezadas por el general Montas Guerrero, con el propósito de atacar el flanco occidental de los constitucionalistas. 

La Policía Nacional, que hasta entonces había mostrado una aparente neutralidad, entra en acción ametrallando posiciones constitucionalistas.

A esto se sumó el ataque de los tanques blindados de la aviación militar sobre el puente Duarte en un intento de forzar su penetración al centro de la ciudad. 

El bombardeo de los aviones y los tanques había arrasado más de una vez con las improvisadas defensas en la cabecera del puente y el camino aparecía despejado para los blindados del General Wessin.

¡ Pero el pueblo y los militares que operaban las escasas armas pesadas presentes en el puente, se mantenían firmes!

Un acucioso periodista norteamericano que cubrió aquellos primeros días de la guerra de abril, nos dice en su libro:

"El coronel Hernando Ramírez, el capitán Peñas Taveras y varios de sus colegas militares, se dirigieron a la sección de los agregados militares de la embajada el martes por la mañana del día 26 de abril, en busca de asistencia para establecer negociaciones. Inmediatamente la embajada ejerció con éxito su influencia para posponer el ataque de la fuerza aérea, pero no se hizo esfuerzo efectivo alguno para utilizar el tiempo ganado en lograr negociaciones.

Debido a que las comunicaciones telefónicas estaban cortadas, los agregados ofrecieron usar sus facilidades de radio para comunicar el deseo del Coronel Hernando de hablar a los dirigentes de la Marina y la fuerza aérea. 

Pronto un oficial político de la embajada ubicado en el palacio puso también al doctor Molina Ureña en contacto con los agregados. 

Durante dos horas se cruzaron los mensajes para iniciar las discusiones, pero Molina Ureña y los líderes militares anti-boschistas se estancaron sobre la ubicación de las propuestas negociaciones incondicionales. 

Molina Ureña invitó a los líderes militares al palacio Nacional, ellos a su vez le ofrecieron un salvoconducto para abordar el yate mella de la Marina. 

Aparentemente dispuesto un arreglo, Molina Ureña sugirió que ambas partes se reuniesen en un lugar neutral, como la embajada de Colombia; pero los líderes militares se rehusaron."

" Finalmente Molina Ureña hasta ofreció enviar a Leopoldo Espaillat Nanita y al coronel Francisco Caamaño al Yate Mella. Sin embargo, para entonces los dirigentes militares anti boschistas se sentían seguros de que tenían a los rebeldes en sus manos y que debían presionar rápidamente su ventaja para resolver la situación por la fuerza. 

Los dirigentes militares anti-boschistas se marcharon de una reunión con el agregado naval norteamericano para reiniciar su planeado ataque a la ciudad" ( Abraham Lowenthal; El Destino Americano, pags. 101 y siguientes.

José I. Cuello afirma:
"El 26 de abril de 1965 al caer la tarde, el gobierno constitucional presidido por el doctor José Rafael Molina Ureña había a todas luces colapsado, sus principales integrantes buscaban asilo en las embajadas latinoamericanas más próximas, y el ya líder perredeista, instigador de la revuelta y exitoso conspirador en el marco militar, José Francisco Peña Gómez, se hallaba instalado en la embajada de México donde yo mismo le dejara después de que pudiéramos sobrevivir juntos en un escape precipitado de radio televisión dominicana mientras era ametrallada por la aviación militar Dominicana sin cuidado y sin piedad"

"Al caer la noche, muchos militares constitucionalistas, particularmente altos oficiales, habían también tomado la ruta de los asilos diplomáticos, siguiendo el ejemplo de los civiles que les condujeron a una situación para ellos y manejable, particularmente después de que el embajador norteamericano les dijera claramente a unos y a otros que no contaran con ellos como mediadores, que ellos estaban clara y definitivamente al lado de la resistencia militar más radical al establecimiento del orden constitucional"

"En las calles quedaba un pueblo ya parcialmente armado y las izquierdas, con escasos contactos con los núcleos de militares que, sin cabeza visible, también se empeñaban en evitar el colapso total del movimiento, máxime cuando la salud del coronel Miguel Angel Hernando Ramírez , le había jugado una trastada en el momento inicial del levantamiento y le mantenía en cama bajo riguroso régimen de descanso".

" No había pues, al caer la noche sobre la ciudad y sobre el país, ni cabeza política ni coherencia militar alguna para enfrentar acontecimientos ya desatados y contingencias inevitables de parte de los enemigos de la constitucionalidad"

Texto: ABRIL, Fidelio Despradel

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